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ZarAGOTA

Crónicas de ZarAGOTA: Resumiendo quince días (III)

El martes estaban los Mister Hyde en la Sala Zeta. Me había perdido por mis compromisos como dj Pachanga el concierto que dieron en Valdespartera el domingo anterior y tenía ganicas de verlos. Quedé con Luis Cebrián y Pablo en la Estación del Silencio, me bebí unos calimochos con auténtico BunburyClassic que me supieron a gloria y nos fuimos para Latassa. En la puerta estaba Ana Muñoz completamente new-new wave (cada día más Debbi, niña) y dentro Pedro Julio (que anda con ganas de montar un programa de televisión...se admiten sugerencias y patrocinadores) y Andrea-que me enseñaron los diseños que están preparando para el nuevo EP de los Mister Hyde-, Saúl Sultans y María Caníbal. No me fiaba de la sala Zeta. El último concierto, el de final de gira “Diez años en las Nubes” de los Nubosidad Variable, había costado arrancar, mucho, demasiado para una sala que lleva mucho tiempo programando conciertos. Pero la verdad que esta vez lo consiguieron. No me fiaba tampoco de Mister Hyde, siempre renqueando con la modulación en la voz de Alex, ahogada en exceso por la electricidad de los instrumentistas-aún recuerdo el terrible desbarajuste de Bodegas Almau el pasado invierno-. Pero esta vez...sonó de maravilla.

Mister Hyde tienen un puñado de canciones entre manos soberbias.  El nuevo EP que llegará a los estantes digitales del gran centro comercial gratuito que es la red navegan en ritmos más afilados que los habituales estándares británicos que habían servido de espejo a la banda desde sus comienzos: Había algo más en ti, Tus ojos realidad o Fantasmas tienen más de Bloc Party, The Faint o De Vito que de Días de Vino y Rosas, La Dama se esconde o Morrissey. ¿Eso es bueno? Para bailar sin duda, porque lo que es bailar con la pegadiza Laberintos en la tierra, la verdad es que se baila un rato. El trabajo de Jorge en el bajo dirigiendo la sección rítmica es excelente, le da lustre y potencia al sonido global y el nuevo batería le da a los parches con verdadera devoción, son Mister Hyde en estado puro, compactos y casi casi agresivos. De nuevo un par de versiones, como especias para condimentar el plato; cayeron Días de Gloria de Distrito 14-con un volantazo completo hacia las orillas de la banda-, Promesas de las Novias-manteniendo el impecable espíritu del tema-y Come together de los Beatles. Me detengo en este último porque para mí es importante, normalmente uno-yo, en concreto-está cansado de bandas que hacen versiones del Fab Four, pero hay que reconocer que los Mister Hyde le dan un pedazo de vuelta, sudoroso y machacón, hirviente, ácido al estilo Madchester. Que no me aburra una banda haciendo un tema de Lennon y McCartney....eso sí que es complicado. Y Mister Hyde no me aburre.

Las canciones de siempre, Tanto Valor, Después de todo o el sencillo y efectista arrebato de He cometido un error, dan solidez a la propuesta, revisadas pero atentas al estilo Marr-Morrissey que puede hacerlas grandes. Unos cuantos peros –no van a ser todo parabienes-: las letras de Alex siguen adoleciendo de un punto extra de profundidad que las mantienen sumergidas muchas veces en la sucesión de tópicos (y en las rimas en consonante, nada de corazón/habitación, por favor) y, de verdad, no se puede tocar With or without you, que no son los noventa ni sois los Sullivans o los Nubosidad Variable, por mucho que enganche con El Silencio entre nosotros siempre va a sonar cateto.

Les pedimos que repitieran un tema porque estaba Nacho Serrano y Santi Rex en el público, queríamos que Nacho escuchara las sonoridades a las que juegan los pibes y así que se empape mejor para la participación de Mister Hyde en el primer sampler del proyecto ReAtmósfera que empieza a rodar en breve con la participación de Copiloto, Domador, Nubosidad Variable y Luisiana.

Se suponía que al día siguiente tocaba acercarse por...sí, claro, la Carpa del Ternasco de Aragón. Era la fiesta de la Casa en Llamas, el estudio de los Bronski, con el directo de Sheriff (proyecto paralelo de Jordi y Javi Bronski junto a Carlos StereAnt en la batería), Bronksi, Huracán Ramírez y De Vito. Incluso le puse un sms a Pablo Malatesta para que me dijera a qué hora tocaban ellos... pero fue imposible, estaba absolutamente agotado y las fechas de entrega de los distintos concursos-caza subvenciones me tenían atrapado. Otra vez será, ya lo lamento, la verdad. El viernes me junté con el Maquinista e hicimos lo propio, echar carbón y perseguir nuestros sueños en el laberinto de las múltiples administraciones públicas. Por la noche no tenía muchas ganas de salir y la llamada de Luis Cebrián alegró la tarde. Se vino a cenar-trajo la cena más bien- y entre abundantes botellas de vino fuimos preparando los temas nuevos que vamos a hacer en el encuentro de la Ciudad en Llamas de Oviedo-invitados por la poetisa Sofía Castañón-, hicimos Caprichosa de El Hombre Burbuja, No le digas que fumo-un alegato anticonsumo de estupidez de nombre variable y respetuoso-, Tu Penúltima tentación sobre una letra de Luis Cebrián y El año que Jorge Ben amó a Brigitte Bardot-una bossa guapa, guapa-. Luego hablamos de lo humano y lo divino, de rock, trabajo, tóxicos y chavalas. Lo que hacen dos personas que acaban de cumplir los treinta y no tienen ni puta idea de qué hacer con su vida. Un verdadero placer, vaya.

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