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el artículo de los 22 en el Heraldo... copiado del blog de sergio del molino

el artículo de los 22 en el Heraldo... copiado del blog de sergio del molino

Por petición popular, cuelgo este reportaje publicado este viernes en el suplemento MVT de Heraldo. Gracias a todos los letraheridos amantes del vino con gaseosa, a los que espero seguir encontrándome con asiduidad en los peores tugurios de esta inmortal ciudad. La foto es de Juan Carlos Arcos.

Bueno, ¿estás preparado para escuchar con atención los intríngulis de la obra de cada uno de estos poetas?". Vaya pregunta. Casi me atraganto con la cerveza del aperitivo: ¿escuchar disertaciones de tipos empeñados en hablar de su libro? Pero si yo solo venía a una cena, caballeros. Creo que me confunden con un intelectual o algo así. Pobres.

Cuando me encargaron hacer un reportaje sobre un grupo de jóvenes poetas zaragozanos que se reúne el día 22 de cada mes para celebrar su genio en una fastuosa cena me arrepentí de no haber hecho como mi hermano: estudiar Ingeniería y forjarme un porvenir con apartamento en Marina d'Or. Pero ya es tarde para huir. Como si me hubieran atizado con un tomo de la Espasa, empiezo a delirar con imágenes de insufribles tertulias, los dos gordos tochos de la "Novela de un literato", de Rafael Cansinos Asens, y el retrato del grupo del Café del Pombo de Ramón Gómez de la Serna. Egos chocando entre sí como elefantes marinos en celo y personajes que declaman en endecasílabos con voz aflautada. ¡Con los letraheridos hemos topado!

Qué equivocado estaba. Antes de que viniera el camarero a tomar nota ya había quedado claro que estos poetas se han dejado la espiritualidad en los versos, y que a la cena acuden más bien carnales y risueños. Más que espirituales, espirituosos, a cuenta del vino barato que circula por la mesa.

La cita es en la Fonda La Peña, en el viejo Tubo zaragozano, un lugar que hay que conocer para creer que existe de verdad: una pensión a la vieja usanza, con su salón-comedor y sus huéspedes en pantuflas. En la tele, a todo volumen, la sintonía de "Cuéntame". ¿Glamour, 'charme', 'enchant'? No, señores, nada de eso: de primero, sopa de pescado, sopa de cocido y ensalada ilustrada, a elegir; de segundo, merluza o tortilla de jamón; de tercero (sí, de tercero, han leído bien), jamón, solomillo o magret de pato. En los vasos, vino con gaseosa, y en las cestas, pan en abundancia. El café y las copas, en otro sitio, que no hay que molestar a los huéspedes, aunque esa noche han hecho una excepción: nadie sabe cómo, Sergio Algora ha conseguido que el inflexible mesonero le sirva una buena taza de café cortada con un chorrito de JB. Quizá las estrofas bizarras y obscenas que ha entonado toda la cena han influido algo.

La cuenta: menos de diez euros por cabeza. Lo mejor del caso es que este rincón de la Zaragoza de otros tiempos aparece recomendado en la guía de España que edita Lonely Planet para el mercado anglosajón.

Los jóvenes poetas disfrutan como chavales con lo antiliterario del ambiente. En esta sesión, celebran el segundo aniversario de las cenas que les han unido espontáneamente como grupo poético, pese a las diferencias de estilo, ideológicas y de sensibilidad que hay entre ellos. Dos años de la fundación del "grupo del 22".

¿Cómo empezó todo? ¿Como la Generación del 27, que se reunió para homenajear a Góngora? ¿Como los surrealistas, que se juntaban para hacer manifiestos como quien hace calceta? Pues nada de eso: ni pasiones políticas ni reivindicaciones estéticas. El origen de este grupo poético antigeneracional está en el vino. Año 2005: "Estábamos participando en una cata de vino en Bodegas Almau y se nos hizo la hora de cenar -explica Miguel Ángel Ortiz, ideólogo en la sombra de la "Generación del 22"-. Alguien conocía este lugar y yo pregunté: '¿Qué día es hoy?'. Era 22, y propuse que a partir de entonces, todos los que estábamos ahí nos reuniésemos a cenar los 22 de cada mes en la Fonda La Peña". Hasta hoy.

Sin maestros

El día anterior a la última cena, Ángel Gracia dio una conferencia sobre poesía posmoderna aragonesa donde glosó la obra de todos ellos. La conclusión: que son una generación sin maestros, sin referentes, casi sin ideales y, por supuesto, sin objetivos. Cada uno es de su padre y de su madre, no buscan redimirse ni redimirnos y escriben poesía porque les gusta y porque les divierte. ¡Venga ese brindis! "Más allá de la literatura, lo que nos une es una sincera amistad", se encarga de recalcar Gracia, segando el paso al que quiera meter cizaña.

En noviembre, el 22 cayó en jueves, y eso está bien, porque cuando cae en fin de semana todo parece más vulgar: "Salir los sábados es de horteras", sentencia, burlón, Octavio Gómez Milián, que se ha sentado frente a Sergio Algora y mantiene con él una disparatada conversación sin sentido ninguno. Al menos, sin sentido para los que no vivimos metidos en una brecha del contínuo espacio-tiempo.

La lista de asistentes es ésta: Jesús Jiménez Domínguez, Miguel Serrano, el cubano Dolan Mor, Nacho Tajahuerce y los ya mencionados Octavio Gómez Milián, Miguel Ángel Ortiz, Ángel Gracia y Sergio Algora. Faltan Brenda Ascoz y Vicente Rubio (que está haciendo el doctorado en Nueva York). Las chicas son las consortes y presuntas musas: Leticia, Ingrid, Mary y Amanlis.

La casualidad y el buen humor han institucionalizado la cita en la Fonda La Peña. Quién sabe si es el germen de un movimiento poético que saldrá en los libros de texto de Bachillerato en el futuro, como salen ahora las fotos de la Generación del 27. De momento, se tendrán que conformar con este reportaje y con un cuento escrito por Miguel Serrano y publicado en la revista literaria "Quimera": se titula "Burned Children of Oregon", y allí aparecen con sus nombres. ¿Para la posteridad?

LOS OCHO POETAS DE LA FOTO:

DOLAN MOR:
Dolan Mor es el pseudónimo tras el que se oculta un poeta exiliado cubano que ha elegido Aragón como segunda patria. En 2006 ganó el premio de poesía de la Delegación del Gobierno con "Nabokov's Butterflies". Otros libros suyos son "Las historias de Jonathan Cover", "Seda para tu cuello" y "El plagio de Bosternag".

NACHO TAJAHUERCE:
El más joven del grupo. Colabora, entre otros, con Nacho Escuín en Eclipsados, una editorial zaragozana 'indie' de poesía, donde apareció el que hasta el momento es su único poemario (aunque ha aparecido en alguna antología, como la prestigiosa de "Noreste"): "Deshielo", de 2006.

OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN:
A caballo entre las letras y la música, Octavio Gómez Milián es conocido en el mundillo zaragozano por ser el autor del fanzine "Confesiones de Margot", pero también ha escrito el poemario "Por qué no nos hicimos todo el daño de una sola vez" (2005) y participa en varios proyectos con músicos locales.

JESÚS JIMÉNEZ:
"Diario de la anemia. Fermentaciones" fue su celebrado debut en Olifante. Jesús Jiménez también ha hecho incursiones en el mundo del relato y es el último ganador del prestigioso premio Hermanos Argensola con "Fundido en negro", recientemente publicado por DVD Ediciones.

ÁNGEL GRACIA:
Sus primeras letras aparecieron publicadas en 1993 en "Cinco jovencísimos poetas aragoneses". Desde entonces han ido sucediéndose "Estigma", "Escultura de la nieve", "Valhondo" (uno de sus libros de poemas más celebrados) y "Libro de los ibones". Como prosista, ha escrito una novela corta, "Pastoral".

MIGUEL ÁNGEL ORTIZ:
Forma parte del grupo Ecrevisse y ha tocado muchos palos artísticos: además de la poesía ("Cuaderno azul de la distancia", "Donde comienza el desorden" y "Cuaderno de la sal en la mirada") ha escrito teatro ("Nosferatu"), guiones de cómic y, como remate, es artista plástico. Un todoterreno.

MIGUEL SERRANO:
Como prosista, ha ganado la última edición del premio de Literatura Joven que convoca anualmente el Gobierno de Aragón. Como poeta, su trabajo más sonado (nunca mejor dicho) es "La sección rítmica", que se compone de una serie de poemas-retrato de grandes músicos de jazz.

SERGIO ALGORA:
Casi no necesita presentación, porque el tiempo le va arropando con la quizá no muy grata etiqueta de "personaje de culto". Asaltó la escena 'indie' española con El Niño Gusano y ahora sigue con La Costa Brava mientras ahonda en sus versos (tiene cinco poemarios) y prueba suerte con el relato ("A los hombres de buena voluntad").

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