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ZarAGOTA

Hoy amigos y firmas invitadas

por un lado vía José Vizcaíno, este texto que me ha gustado mucho:

"Por una extraña inversión de los hechos, creía que todos estábais muertos". Con estas provocadoras palabras comenzó Josep Vicent Marqués su discurso de agradecimiento por el reconocimiento que le hicimos desde el Foro de Hombres por la Igualdad el pasado octubre en Sevilla. Hacía dos años que había sufrido un ictus que apenas le dejaba hablar y casi le obligaba a andar en silla de ruedas, pero mantenía el humor y la ironía que siempre tuvo en la mirada: "La buena gente suele confundirlo con estar tonto, pero yo qué más quisiera".

Y con toda la belleza de un nuevo heroísmo que renuncia a lo divino para mostrarse digna y valientemente humano, nos habló de las dificultades para cuidarse, de las peleas con los celadores que le llamaban "campeón" o "machote" y del dolor de quienes por asumir compromisos sociales, no siempre hemos sido tan buenos padres, compañeros o amigos. A la mañana siguiente todavía tuvo fuerzas para sumarse a la manifestación de hombres contra la violencia machista. Lo vi gritando consignas. "Para tener vértigo, tener escaso el pene, no saber conducir ni coche ni moto ni bicicleta, no haber terminado de leer a Marx ni a Freud... he llegado muy alto", dijo como despedida. Ahora ya estás para siempre en nuestro corazón y en las alturas.

Hilario Sáez Méndez, miembro del Foro de Hombres por la Igualdad.

y la columna de Vilas, es realmente buena buena...

SANITARIOS
Sanindusa es la marca de los sanitarios de los lavabos de la Expo. No conocía esa marca. Están muy bien esos sanitarios: fulgen frente a nuestra inmundicia biológica. Hay una cola enorme de gente intentando acercarse a Sanindusa. Veo el vídeo del iceberg, que nos avisa de la catástrofe ecológica que nos espera, pero también nos ofrece una poética esperanza. A mí lo que me engancha es la catástrofe, la esperanza me aburre. Ese vídeo me recuerda a Kubrick. Arrojan pingüinos al agua, eso está bien. Pero da igual lo que diga ese vídeo: la suerte del planeta está echada, y no pasa nada porque la tierra se convierta en un basurero, da igual, eso lo sabemos todos pero nos gusta ver vídeos chulos sobre el final de los tiempos y todo eso. Recibo amenazas de dylanianos fanáticos por mi artículo del otro día de Heraldo sobre el concierto de Dylan. Les digo a los dylanianos que ya saben dónde estoy para lo que quieran: en la Expo, en el Pabellón Vilas, uno que me ha puesto Belloch para mí solo. Si los dylanianos fanáticos quieren puñetazos, en el Pabellón Vilas les espero. Tenía ganas de tener una Pabellón para mí solo. Eso sí: mi Pabellón no es gran cosa. A Belloch no le hago mucha gracia, pero a Buesa menos. Veo la actuación de “Los Brincos” en el anfiteatro. Los Brincos llevan la postpeste del franquismo encima. Huelen a SEAT 1500 negro, a verbena de pueblo y a matrimonio. Hasta el 20 de julio no viene Patti Smith, la Juana la Loca de USA, así que esperaré durmiendo en mi Pabellón. La Expo exalta a la gente. A mí me exalta. Pero al zaragozano de clase media, el ayuntamiento de Belloch debería darle alguna indicación para que aumente el glamour de su look. Tiene que ser una exaltación que excluya para siempre la camisa de cuadros, el Lacoste, los mocasines, la corbata, la americana de corte clásico y el pantalón de tergal. Yo no dejaría entrar a nadie vestido así. También faltan más negros, chinos e indúes en la Expo. Faltan más disminuidos psíquicos en puestos clave para demostrar nuestra solidaridad transbiológica. Faltan Sydney Lumet y Lou Reed. Pero sí, la Expo coloca, pero no lo suficiente. Necesitamos más pasiones. Más energía. Necesitamos un Buñuel de 20 años.
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