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ZarAGOTA

Ana

Ana

La presentación ayer del libro de Ana fue algo precioso. Aparte de la gente nos acompañó (rockeros y poetas, poetas y rockeros...) el ambiente fue espléndido, las manzanas abundantes, la lírica de las pequeñas cosas embriagándolo todo... os copio un fragmento del texto que leí:

Habitante de Zeta como otros lo hemos sido anteriormente, también ella completa la metamorfosis de la ciudad y construye una nueva, habitada por poetas narcotizados y joviales, rockeros a los que la arena se les desliza entre los dedos y todos juntos habitando en este Sólo para la noche, donde se entremezclan las referencias culturalistas con la vida pop, sobrevuelan los ángeles de Wenders al ritmo delicado que marca Jesús Jiménez desde los platos, la feminidad concebida como un misterio deliberado y hambriento, el deseo plástico, la arcilla del sexo que se segrega en los últimos años de la adolescencia, la violencia que subraya el rumor de las ciudades que arden y allí Ana Muñoz también pasea y observa, anotando sobre su piel todos los recuerdos antes de sumergirse en la piscina de la vida para limpiarlos. El recuerdo, el ayer, las marcas de la noche, lo pasado como la única religión a la que merece consagrar los días, la ceremonia de iniciación, ése es el principal martirio elegido para la noche. Ana Muñoz trata de mantener su intimidad exponiendo su vida, su familia, sus vivencias más intensas al mundo, exige discreción en cada uno de los vuelos que despegan desde su habitación, captura a los insectos que le arrebatan los sueños y los pincha delicadamente en cada una de estas páginas, en su vida plena. Sólo para la noche trae el ateismo de Penélope, Aracne, Lilith, Dickinson, Pizarnik, las malditas, las marcadas, las que exigieron ser recordadas después de penetrar en la mar. El mar, las islas, Ana Muñoz como una sirena postmoderna, agarrada a una guitarra acústica, musitando hechizos, calmando el deliro de los que lo rodean, sin intención, nos acercamos hasta reventar satisfechos contra sus arrecifes. Con la sangre en la boca, sonreímos satisfechos mientras, de nuevo, Morrissey nos susurra: Envíame la almohada sobre la que sueñas/y yo te enviaré la mía.

el examen...pues raro, pero por lo menos lo he hecho.

Como ilustración pongo una foto que aparece hoy en el Artes y Letras del Heraldo de Aragón, cuyo autor es uno de mis artistas de cabecera, Gustaff Choos, y que por error no está correctamente acreditada a él en el diario.

Paseando por Buenos Aires el día que se terminan los exámenes.

1 comentario

sam -

A mi es que las fotos de este tío me vuelven loco...
Muy bonito el texto para Ana. gran blog!