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ZarAGOTA

Todo condensado en unas horas

Todo condensado en unas horas

He estado out unos cuantos días. Desde el viernes al mediodía hasta el lunes por la mañana. El viernes estuve en la General TV grabando un par de cara a cara con mi colega Pedro y luego pitando al estudio de Pablo Malatesta para grabar un tema de Experimentos in da notte. Al final no grabamos nada pero por lo menos ensayamos los tres temas que vamos a hacer en la presentación de Olifante del próximo miércoles-será a las 20h en el Palacio de Sástago y sólo haremos versiones (tanto en la música como en los textos...olifánticos, claro). Aún nos tomamos unas copas en la Vertical después Luis taktak Cebrián y yo mientras esperábamos poder olisquear algo del tapeo del cumpleaños que pululaba por allí.

Al día siguiente al punto de la mañana arriba. Nos íbamos para Monzón, a la feria, a firmar libros, a pasárnoslo bien... Manolo Forega y Nati me llevaban en su coche. Me acerqué dando un paseo hasta el bar de la cita, cerca de Paseo Calanda (en realidad creo que en esa calle vivía una ex novia mía) y me encontré a la pareja tomando el primer café. Al final sólo nos acompañó Ángel Sobreviela, no se sabía nada de Saldaña, Ana Muñoz o Manolo Vilas. El camino en un pispás. La pena que Forega no tuviera cd en el coche (no tener es un decir, lo que pasa es que se lo habían robado-¿Aún roban radiocassettes del coche? pues sí, aunque suene ochentero sí) porque había preparado una sesión de esas que quitan el hipo. Tuvimos que parar que Ángel Sobreviela estaba delicado de salud pero así nos tomamos un café muy ecológico y unas patatas muy ecológicas y seguimos hasta Monzón.

La feria del libro aragonés de Monzón está en una antigua harinera. Con una chimenea al lado enorme. Todo muy majico (hasta nos prometieron pagarnos el desplazamiento a los que íbamos a presentar el libro), vimos a Trinidad Olifante con el chiringuito recién montado. Serían como las doce y media y decidimos comer un primer tentempié. Yo, personalmente, decidí pasarme al vino con gaseosa mientras hablaba con Miguel Mena, que me llamó desde Radio Zaragoza para que le diera cumplida cuenta de mis preferencias en la agenda zaragozana. Anécdotas como la de los eructos anónimos (esta era vieja pero uno no se cansa nunca de escucharla) y la del tipo que atropelló a un conejo y llamó a amigos y enemigos ofreciéndoselo con todo el cariño del mundo salpicaron la espera. Esperar a comer, vamos, que estábamos en un pienso todo el rato. Dentro del recinto, dando vueltas-hasta las seis pasadas no presentábamos-, saludé a Oscar Sipán-y me compré su nuevo libro y encima me regaló otro, el Monegros de Tropo Editores-con el que me había intercambiado mails pero nunca nos habíamos visto en persona. También me paré un rato con Chusé Räul de Xordica (que me regaló sus dos últimos libros en aragonés para vacilarme) y me pillé algo de fondo de armario: El fumador pasivo de Daniel Gascón y Trescientos días al sol de Ismael Grasa (y Chusé me regaló otro de un autor portugués que ahora no recuerdo cómo se llamaba). Ismael apareció al poco rato, estuvimos hablando, es un tipo muy agradable y sabe un montón de muchas cosas (no como yo que sé un poco de algunas) y encima luego se enrolló y me bajó a Zaragota, pero no adelantemos. Ismael Grasa, por cierto, presentaba Brindis.

También estaba Nacho Escuín y Almudena Vidorreta de Eclipsados en la caseta al lado de la nuestra. Nacho me regaló los dos últimos lanzamientos de la editorial, Gil y Longás. Por cierto que en las solapas pone Millán porque a German Úcar no se le pone entre ceja y ceja cambiarme el apellido...un poco Chorrito de Plata, la verdad. También estaban por allí Carbonell y Roberto Miranda presentando su gran enciclopedia de Aragón preta y esas cosas.

Con todo este rollo del nacionalismos y tal teníamos que aguantar cada poco rato a unos tíos hablando en aragonés...chico, o no me entero de nada o esto es un delirio... los tíos presentaban en aragonés y en cuanto se bajaban del estrado charraban en español. Y mientras el concierto de los cantautores aragoneses de las narices (flojita la ambientación musical, la verdad) pero todo el rato, en bucle...buff. Me compré en Mira o en Onagro, no me acuerdo, un libro de Jose Luis Rodríguez García a 1.5 euros ni más ni menos. También estaba Dos años de Manuel Vilas (o dos años de pena, no me acuerdo) pero por ese pedían 10. Ahora, como siempre, me arrepiento de haber sido tan cutre, con lo que me gustó ese libro cuando lo leí en la biblioteca. Y luego los del Malavida, que también me dejé mis buenos cuartos con sus tebeos, El Richal, una parodia de la batalla entre Superman y Spiderman y los Héroes del Ruido, que en cuanto le enseñe a Santi Rex que sale él en una caricatura se va a caer de la silla. Con XCAR salgo en el CLIC! (vamos, cuando me sacan, que joer...) y con alguno de los otros también me cruzo por los pasillos del IFES en las clases. Ellos se drogaban públicamente (yo, soy más falso y prefiero el privado).

Por fin llegó el maestro Guinda con un cucurucho de patatas fritas de churrería, de lo mejor de la tarde...y es que después de comer (con invitación a cargo de la editorial, que eso hay que decirlo siempre) no habíamos atacado los orujos (no como otro que yo me sé, pero bueno...) y estábamos bajos de combustible. De pronto la gente fue desapareciendo, un goteo lento pero continuado...yo, que como siempre estaba más pendiente de charlar con las azafatas de los stands que de otra cosa, no me di mucha cuenta hasta que fue demasiado tarde: se jugaba el Zaragoza-Huesca y todos los forofos (lectores de schopenhauer y todo...) se fueron abriendo. Como siempre que hay fútbol me quedé con el sector femenino, leyendo tebeos mientras hacía como que estaba muy interesado en una traducción de la poesía mozambiqueña del año 78.

Aún nos echaron a los leones...ni dios nos hacía caso y en el estrado Sobreviela, Guinda, Forega, Trinidad y un servidor contando nuestras cosas. Guinda se escabulló rápidamente, Sobreviela dejó claro que tiene discurso aunque esta vez le faltó público y yo improvisé con muy poca habilidad una salida medianamente lúcida. Como siempre la mano se la llevó Forega, no porque tuviera mejores cartas si no porque las sabe jugar mejor.

Y de pronto empecé a notar movimientos extraños: gente de todo sexo, edad, condición...iban apareciendo vestidos de una cosa que parecía de baturro pero que no era como los de la ofrenda de flores, tenía, no sé, más verde. Me temí lo peor...y efectivamente, eso era...demostración folklórica de la dura... de la que no va cortada...joer... me dijo Ismael Grasa que nos bajábamos en unos minutos, que aguantara... subió, brindó y al bajar yo tenía la mochila al hombro y el vino bajo el brazo (eso sí, nos regalaron un vino estupendo). Los fans se lanzan sobre Ismael, quieren su firma, Sobreviela me pregunta...sí, sí, man, nos vamos en un rato... al final escapamos. De fondo se oían polkas o algo peor.

En el pedazo de buga de Ismael Grasa cabíamos todos: Sobreviela, yo, mis libros, las botellas de vino... pusimos a Mas Birras, era el momento de lanzarse a la carretera. Menudo trayecto más jodido hasta Huesca. A Ismael se le veía manejar tranquilo. Eso me tranquilizaba. Yo le preguntaba cosas y él me respondía. Ángel se nos volvió a marear. Bajamos cerca de la Coliseum. Ismael le puso gasolina al coche, compró donetes. Me comí dos. Sobreviela prefirió cortezas de trigo. Volvimos a subir al coche. Había muchos bakalas. Cerraban la coliseum, termina un ciclo. Seguimos escuchando a Mas Birras.

Después...eso es otra historia. Llegamos a ZarAGOTA. Gracias man, por llevarme.

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3 comentarios

T. -

el libro de vilas se titula "dos años felices" y es un libro cojonudo
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Martínez Forega -

Como Bataille, O.: "demasiado para el cuerpo", así lo definía F. Savater hace unos veinte años. Crónicas como ésta me dan aire con el que respirar mejor.
Abrazos.

ana m. -

eres surrealista de c******. Para que luego digan. Muak
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